Comer cuando estamos tristes, cansadas o nerviosas es algo que hacemos casi todas en algún momento. Comer para calmar una emoción no es, en sí mismo, un problema. Se vuelve un problema cuando es la única forma que encontramos de calmarla.
Qué es un atracón
En un atracón se come una cantidad grande de comida en poco tiempo, con la sensación de no poder parar. Suele ir seguido de malestar, vergüenza o culpa, y muchas veces se vive a escondidas.
En qué se diferencia del comer emocional
El comer emocional tiene que ver con el para qué comemos: consolarnos, distraernos, darnos un respiro. El atracón añade la pérdida de control y un sufrimiento que se repite. Uno puede llevar al otro, pero no son lo mismo y no se acompañan igual.
Entender para qué te sirve la comida es más útil que pelearte con ella.
Si te reconoces en alguno de los dos, no hace falta esperar a que vaya a más. Hablarlo pronto lo hace todo más fácil.


